Ángel
Manuel Rodríguez
Pablo
escribió que las mujeres deben cubrir su cabeza en la
iglesia (1 Cor. 11:2-16). ¿Por qué no cumplimos
con ese mandato?
El
pasaje al que usted se refiere es difícil de interpretar,
mayormente porque no estamos tan bien informados acerca de este
tema como lo estaban los lectores originales de Pablo. Los eruditos
han
escrito mucho con respecto a este pasaje y su trasfondo sociohistórico,
pero sin embargo no se han puesto de acuerdo. Un análisis
cuidadoso de estos versículos requiere mucho más
espacio que el que disponemos aquí. Por lo tanto, la información
que brindaré contribuirá a responder y lo estimulará a
investigar por usted mismo, y a analizar el texto.
Los
adventistas, tradicionalmente, han tomado al pie de la letra lo que
la Biblia dice, a menos que su contexto sugiera otra cosa. En algunos
casos, un pasaje bíblico puede referirse a un tópico
de relevancia sólo para sus lectores originales; como, por
ejemplo, sacarse las sandalias para aproximarse a Dios (Éxo.
3:5), como una señal de reverencia y respeto. Existen lugares
en el mundo donde hay que sacarse los zapatos antes de ingresar en
una iglesia adventista. Pero, en el mundo occidental demostramos
reverencia de una manera distinta. Interpretamos el consejo de Pablo
con respecto a que las mujeres deben cubrirse la cabeza como un asunto
cultural. Aquí están las razones.
1.
Variedad de visiones en la Biblia. Que
cubrirse con un velo es un asunto cultural está sugerido por
el hecho de que, durante el período bíblico, esa práctica
varió. En el tiempo de los patriarcas, las prostitutas cubrían
su rostro con un velo (Gén. 38:14, 15). De manera interesante,
las leyes de la Asiria Media (alrededor del siglo XII a.C.) no permitían
que las prostitutas llevaran velo. Mucho más tarde, encontramos
que algunas mujeres de Israel vistieron un largo velo durante ritos
mágicos o adivinatorios (Eze. 13:17-21). Una novia cubría
su rostro con un velo antes de la boda, como una señal de
modestia. Algunos pasajes bíblicos sugieren que el velo de
boda era un velo diáfano ornamental (Cant. 4:1, 3; 6:7). Un
velo que cubriera todo el rostro (como el que encontramos en el mundo
islámico actual) probablemente fuera desconocido en Israel.
Más común era el chal colocado en la cabeza, que en
algunos casos era signo de humillación y de luto, como lo
sugiere la mujer representada en un grabado de piedra de Senaquerib,
donde las mujeres lo utilizan mientras dejan la ciudad de Laquis
después de su caída. David también cubrió su
cabeza en señal de luto (2 Sam. 15:30). Ninguna ley del Antiguo
Testamento requería que las mujeres o los hombres cubrieran
su cabeza con un velo; la práctica social simplemente era
aceptada como apropiada.
2.
Propósito
de la práctica
cultural. Pablo
no está hablando acerca del velo que cubre el rostro de una
mujer, sino de un chal colocado en la cabeza durante el culto adoración.
La práctica de que una mujer cubriera su cabeza era común
en las sociedades griegas y romanas. Estudios realizados con respecto
a la práctica romana revelan que a las prostitutas se les
prohibía colocarse uno, y que tanto hombres como mujeres cubrían
su cabeza durante la adoración, como un signo de reverencia
y piedad. De hecho, el chal formaba parte de la túnica griega;
no era una pieza separada. La cultura griega no requería que
los hombres cubrieran su cabeza durante la adoración. También
era así entre los judíos. En la cultura romana, que
las mujeres cubrieran su cabeza era un símbolo de valores
morales elevados, preservación de la femineidad y compromiso
con el esposo; utilizarlo traía honor a su esposo y a su familia.
3.
Razones para el consejo de Pablo. Pablo
estaba promoviendo, entre los cristianos, una práctica social
relacionada con el atavío adecuado. Los valores básicos
representados por cubrirse la cabeza eran compatibles con el mensaje
cristiano, y rechazar esa práctica podría haber traído
descrédito a la iglesia. La sabia aproximación era
continuar haciendo lo que era practicado por las mujeres cristianas
antes de llegar a ser cristianas, para poder demostrar que el cristianismo
apoya los valores morales elevados de la sociedad y no la corrupción
moral. Pero no todas las mujeres romanas cubrían su cabeza;
las mujeres de dinero eran, de alguna manera, socialmente liberadas,
y es posible que algunas de ellas se hayan convertido al cristianismo
y no cubrieran su cabeza durante la adoración. Pablo podría
haber estado tratando de corregir esa actitud, a fin de proteger
la integridad de la comunidad de creyentes.
El
hecho de que cubrir la cabeza haya sido un tema cultural no significa
que lo que Pablo escribió quede sin significado para nosotros.
Los valores que estaba tratando de inculcar en los creyentes deben
ser preservados por nosotros e incorporados de otras maneras. Valores
tales como la modestia, honrar a nuestra familia por medio de la
manera en que vestimos y actuamos, y preservar las diferencias sexuales
(especificidad de género) en nuestra apariencia y conducta
no son determinados cultural o regionalmente.